La situación por la que atraviesa Venezuela ha llevado a muchos venezolanos a tener que mendigar para poder sobrevivir; tristemente esta realidad es ignorada por la mayoría, que simplemente dan la espalda a esos hermanos que muchas veces ya se han resignado a terminar sus días entre basura y miseria.
En Maracaibo durante los últimos tres años se incrementó el número de personas en estado de indigencia y ya es muy común conseguir en las rutas de los autobuses o en la calle a ciudadanos pidiendo para medicinas, comida o para enterrar a algún familiar.
A pesar de esto existen aquellos que han convertido la desgracia de otros en una manera de obtener dinero fácil, tal es el caso de muchos vagos que aprovecha la bondad que caracteriza a los marabinos y con la excusa de estar necesitados roban a los confiados samaritanos.
Pero otros viven en extrema indigencia y sólo conocen este medio para subsistir. Acá le presentamos algunos de estos casos que forman parte de la realidad de nuestra ciudad.
Conocida de manera cariñosa como “la cucaracha” esta señora es la última de un grupo de tres mujeres que desde hace mucho pide limosna cerca del casco central de Maracaibo. Foto: Rodrigo Párraga
Famoso en Maracaibo como el “payaso melancólico” o “el payaso poeta” este señor quien parece que en algún momento corrió con mejor suerte, tiene una particular manera de pedir dinero ya que siempre aborda a las personas con un poema y una enorme sonrisa que solo trata de ocultar la tristeza de una vida desdichada y llena de penurias. Foto: Rodrigo Párraga
Como si de un fantasma se tratase el pobre hombre es ignorado por las personas, que parecen no querer aceptar la cruda realidad de una sociedad en decadencia. Foto: Rodrigo Párraga
Este joven desempleado y con un hijo enfermo pasa de un autobús a otro, siempre rompe a llorar mientras cuenta que no tiene dinero para el tratamiento de su pequeño niño. Foto: Rodrigo Párraga
La señora Carmen, originaria de Colombia, cuenta que debe buscar comida entre la basura para alimentar a sus tres pequeños luego que su esposo falleciera. Foto: Rodrigo Párraga
El señor miguel quedó en la indigencia luego de sufrir un accidente que lo postró en una silla de ruedas nunca se casó y es el último de sus hermanos con vida. Pasa sus días resignado a morir en la miseria. Foto: Rodrigo Párraga
Carlos es un joven de 24 años con esquizofrenia y adicto a las drogas, cuenta que cuando no lo ataca la policía lo atacan otros indigentes. Recientemente fue golpeado y al parecer le quemaron la espalda. Foto: Rodrigo Párraga
Foto: Rodrigo Párraga